Catapulta.me

Menú


Hijos de perra — Cortometraje de animación

Una campaña de Hijos de Perra

Hijos de perra — Cortometraje de animación

¿Cómo vamos?


    • 3
      Personas ya tienen su pack de esta campaña
    • $270,000
      De un total de: $1,495,000

    • 34
      días restante
18 %


INTRODUCCIÓN

¡Hola!

Te damos la bienvenida a Puerto Paraíso, una ciudad ficticia basada en localidades varias de la V Región de Chile, y espacio en el que se desarrolla la historia de nuestro cortometraje.

Abandonado de cachorro por no cumplir los estándares de pureza de raza, el perro salchicha de patas largas, Lungo, busca el cariño humano en las calles de la cuidad ficticia de Puerto Paraíso. Allí, se cruza con Alberto, un galgo de carreras, y Cochayuya, una pitbull de peleas callejeras, quienes intentan abrirle los ojos a la cruda realidad que se niega a ver: no se puede confiar en los humanos. 

Ayúdanos a financiar un proyecto motivado por el deseo de hacerles un regalo a nuestros adorados compañeros perrunos, e impulsar la visibilidad las terroríficas situaciones que atormentan a muchos de ellos a diario.


EL PROYECTO

ESPACIO

El cortometraje "Hijos de Perra" toma inspiración de las experiencias de diversos perros en Chile y en todo el mundo, centrándose especialmente en aquellos que han enfrentado las duras realidades de los criaderos, las carreras de galgos y las peleas clandestinas. Nos basamos en la V Región, tanto estéticamente como informativamente, ya que es un área que percibimos como poblada por perros, con muchos de ellos deambulando por las calles. Por ejemplo, Valparaíso se destaca por sus pintorescos cerros coloridos y la presencia constante de canes en sus laberínticas calles. En zonas más rurales como Limache o Quillota, los criaderos son comunes debido al espacio disponible en el territorio. Se sabe que en Zapallar se llevan a cabo carreras de galgos. Para capturar la esencia de esta región, hemos decidido fusionar sus distintos paisajes y experiencias en una ciudad ficticia llamada "Puerto Paraíso".

TÉCNICA

Para llevar a cabo el cortometraje, hemos optado por la técnica de animación 2D, que nos brinda la libertad necesaria para explorar la parte surrealista y onírica de nuestro relato. Además, nos permite experimentar y plasmar nuestro proceso creativo a través de la experimentación, dejando espacio para lo que algunos podrían considerar "errores" o "imperfecciones", que para nosotros son simplemente huellas auténticas de nuestro trabajo.

Los fondos serán creados de forma analógica, utilizando acuarelas para capturar la esencia pintoresca de Valparaíso. Buscamos transmitir la atmósfera única de la ciudad con líneas desiguales, espacios intrincados y una vibrante paleta de colores. En contraste, los personajes serán animados digitalmente, sin restricciones en cuanto a color o movimiento, lo que nos permitirá una mayor flexibilidad en su representación. Esta libertad creativa también se reflejará en el proceso de animación, donde no consideramos que existan "errores", ya que aspiramos a que la animación tenga una cualidad imperfecta que refleje la diversidad y la complejidad de la experiencia humana, en contraposición a la búsqueda de pureza y perfección que a menudo se asocia con los perros de raza.


PROPUESTA CREATIVA

En contraposición a la tendencia de humanizar a los personajes animados, nuestro cortometraje busca representar a los perros de manera auténtica y fiel a su naturaleza. Los perros en nuestra animación se comportarán como tales: comunicándose mediante ladridos y con su lenguaje corporal propio.

Además, hemos adoptado una postura en contra de los estereotipos que a menudo se encuentran en estudios como Pixar o DreamWorks, donde se atribuyen características humanas exageradas a los personajes animales, especialmente a las hembras.

Rechazamos la humanización de los animales en nuestro cortometraje. En lugar de ello, nos esforzaremos, dentro de nuestras capacidades humanas, por comprender, honrar y representar a los perros de manera auténtica y respetuosa.

REFERENTES

Nuestros referentes cinematográficos son fundamentales para la visión que buscamos transmitir en nuestro cortometraje. Películas como "Isla de Perros" (2018) de Wes Anderson son una inspiración debido a su representación fiel y respetuosa de los perros, capturando sus movimientos y comportamientos de manera auténtica.

Otro referente importante es "Los perros de la plaga" (1982) de Martin Rosen, que aborda sin tapujos la triste realidad que enfrentan los perros en los laboratorios de experimentación.

Por su parte, "Tekkonkinkreet" (2006) de Michael Arias nos sirve como modelo estético para la ciudad en la que transcurren los hechos de nuestro cortometraje. Buscamos emular su representación de una urbe costera marcada por la decadencia y el caos, con edificios superpuestos, calles agrietadas, etc.

Además, encontramos inspiración en el documental "Los Reyes" (2018) de Betina Perut e Iván Osnovikoff, que sigue la vida cotidiana de dos perros callejeros en un skatepark. Esta obra nos muestra la vida cotidiana de estos animales, los cuales tienen costumbres, juegos, rituales y códigos propios, casi como si vivieran en otro mundo que no podemos comprender.

Nosotros queremos animar como nos imaginamos este mundo, el cual consideramos que es más surreal y mágico que el nuestro.


EL EQUIPO

Este cortometraje animado está siendo realizado por un equipo de seis integrantes de varias disciplinas, quienes comparten la fascinación y amor por los perros.

Dirección: Raimundo Bucher y Constanza Barrios (Estudiantes de Dirección Audiovisual UC)

Producción: Valentina Avilés (Estudiante de Dirección Audiovisual UC)

Dirección de Animación: Matías Yunge y Florencia de la Maza (Estudiantes de Arte UC)

Mezcla y musicalización: Javiera Ibarra (Compositora Projazz y estudiante de Ingeniería en Sonido DUOC UC)



NUESTRA MOTIVACIÓN

La humanidad es la mejor amiga de los perros.  

Al menos así lo deben de ver los perros cuando llegan de cachorros a su nuevo hogar, y son acogidos por fuertes brazos que los envuelven en una manta que pretende imitar el calor de su madre. O cuando los abrazamos, besuqueamos y regaloneamos mientras les recordamos lo mucho que los amamos. Debe ser eso lo que piensan mientras duermen cómodamente en una cama acolchada. Cuando su familia humana les da un pedazo de la carne del asado porque saben que los hace felices. Cuando descansan acurrucados a nuestro lado mientras vemos una película. Cuando necesitan algo y de alguna forma los entendemos. Cuando no permitimos que pasen ni sed ni hambre.  

Deben vernos como sus mejores amigos cuando, incluso después de perder el rumbo a su hogar humano original, otros les ofrecen una nueva cama para dormir y nuevas alfombras sobre las que descansar. Cuando un día, después de que sus huesitos ya se acostumbraron a dormir en el cemento, unos humanos los recogen y les ofrecen una jaula con mantas, agua y comida junto a otros perritos, bajo la promesa de que algún día las mantas se convertirán en camitas acolchadas.  

Los perros nos deben ver y pensar “Ahí está, mi mejor amigo” cuando después de un largo día de deambular bajo el sol y de ruidos molestos, una persona les ofrece una sonrisa, una mirada gentil, un sonido o incluso una caricia. Esa debe ser la verdad, pues de lo contario no podríamos explicar que se apresuren a seguirnos el paso en un intento de acompañarnos a nuestro destino.  

Pero la humanidad no es la mejor amiga de los perros.  

Porque los mejores amigos no lastiman. No maltratan. No mutilan. No fuerzan a sus amigos a tener hijos sin parar para luego venderlos. No los someten a actividades peligrosas en ambientes descontrolados, donde en cualquier momento podrían salir heridos o incluso asesinados. Y especialmente no lo hacen por dinero.  

¿Cómo podemos vivir con nosotros mismos, sabiendo que a nuestro alrededor hay seres humanos retribuyendo el amor más incondicional, más desinteresado y leal con maltratos? Sabiendo que por una mirada gentil nuestra, el perro pensará que todos los humanos son sus amigos hasta que algo terrible ocurra que le demuestre lo contrario.  

El cortometraje Hijos de Perra busca recordarnos que nuestros mejores amigos están ahí afuera esperando una camita acolchada, y que el mundo en el que estamos permitiendo que vivan a muchos les da algo peor que cemento.  

La humanidad no es la mejor amiga de los perros, pero ojalá algún día lo sea. 

SOBRE LA RECAUDACIÓN

Utilizaremos el dinero recaudado para costear los materiales necesarios para la realización de la obra (fondos en acuarela), los equipos, el programa de animación, y la mano de obra.

SOBRE LAS RECOMPENSAS

Su envío será coordinado directamente con quienes contribuyeron una vez terminada la campaña. El costo de envío no está incluido.